Enfermedades inflamatorias oculares
Panuveítis granulomatosa bilateral de curso crónico que afecta ojos, sistema nervioso central, oídos y piel. Una causa frecuente de pérdida visual severa en población hispana.
Introducción
El síndrome de Vogt Koyanagi Harada (VKH) es un tipo de uveítis en el que la inflamación afecta todo el ojo (panuveítis). Se caracteriza por afectar ambos ojos, aunque puede iniciar primero en uno y días después en el otro. La inflamación es granulomatosa y su evolución crónica.
Se le define como síndrome porque afecta a varios órganos: sistema nervioso central, sistema auditivo, piel y anexos.
Aunque a nivel mundial es poco frecuente, en nuestra población es una causa frecuente de uveítis, especialmente en mujeres. Por su naturaleza crónica, es una causa importante de pérdida visual severa si no se diagnostica tempranamente.
Causas
La causa específica no está reconocida, pero existen factores genéticos que juegan un papel importante. Esto se evidencia en que la enfermedad afecta predominantemente a personas de origen oriental, hispano e indio-americano.
Al igual que otras enfermedades autoinmunes, es más frecuente en mujeres de mediana edad, lo que sugiere que las hormonas juegan un papel en su desarrollo.
Diagnóstico diferencial: Es necesario descartar otras causas de panuveítis similares al VKH mediante estudios de sangre, orina e imagenología antes de iniciar el tratamiento definitivo.
Evolución clínica
Fase 1
Días antes de los síntomas oculares: dolor de cabeza, mareos, zumbido de oídos y dificultad para oír.
Fase 2
Visión borrosa, molestias con la luz, enrojecimiento y en algunos casos dolor. La disminución visual progresa rápidamente.
Fase 3
Con control adecuado de la inflamación aparecen signos sistémicos: alopecia, vitíligo y poliosis (mechones de cabello blanco).
Fase 4
Reactivación de la inflamación, generalmente como uveítis anterior: visión borrosa, ojo rojo e intolerancia a la luz.
Tratamiento
El tratamiento incluye esteroides administrados por vía sistémica — oral (pastillas) y/o intravenosa — y local (gotas e inyecciones perioculares). La dosis y vía dependen de la fase y severidad del cuadro.
En algunos casos, dependiendo del tiempo de evolución y la respuesta previa a esteroides, se utilizan inmunosupresores no esteroideos con menos efectos adversos y mayor seguridad a largo plazo. El tipo de inmunosupresor y la dosis siempre son personalizados.
El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son determinantes para preservar la visión. Agende una valoración especializada.